La ducha, ¿un lugar para relfexionar?

La próxima vez que estés en la ducha, pon atención hacia dónde se dirige tu mente. Al igual que el resto de las actividades cotidianas como lavar los platos, cortar el césped, conducir, cepillarnos los dientes; ducharse no requiere toda nuestra atención, por lo que nuestro cerebro es libre para divagar.

¿Qué pensamos cuando nos duchamos?

Preocupaciones. “¿Qué pasa si esto sucede?” “¿Voy a estar bien?” “¿Debería hacer esas llamadas?”

La reproducción de conversaciones. “¿Por qué dije eso?” “No puedo creer que ella me dijera eso.” “No debí haberme quedado callado”.

La práctica de posibles argumentos. “Y si dice que… Bueno, yo le diré esto… O sino…”

Chequear recurridamente la lista de tareas pendientes. “Llego allá, hablo con el jefe, después debo ir a entregar los documentos, si no hay tráfico puedo volver a casa a tiempo para ….”

Criticarnos a nosotros mismos por los errores que hemos cometido. “¿Por qué no fui más cuidadoso? ¿Cómo pude ser tan ingenuo? Eso me pasa por ser así…”

¿Qué tienen en común todas esas actividades mentales? Que nos llevan fuera de lo que está sucediendo realmente, en nuestra memoria del pasado o en un futuro imaginado. Como resultado, no experimentamos mucho de lo que está sucediendo en la ducha, y podemos estresarnos nosotros mismos innecesariamente.

Cómo el tiempo en la ducha nos afecta psicológicamente
-Dar intencionalmente toda nuestra atención a nuestras actividades diarias es un componente importante de la técnica de Mindfulness. No es de extrañar, múltiples escalas de Mindfulness preguntan sobre nuestra experiencia en la ducha: Por ejemplo, la Escala de Mindfulness Filadelfia pregunta qué tan frecuente eres “consciente de cómo el agua está corriendo por tu cuerpo” cuando te duchas.

Si para ti, la ducha es un momento de preocupación o estrés, puedes empezar a usar ese tiempo cada día para hacer algo diferente. Aunque es algo anticuado el término “higiene mental”, puede ser aplicado en este contexto: al igual que aplicamos la higiene física lavando nuestros cuerpos, podemos practicar el bienestar y la limpieza de nuestra mente, también.

¿Una ducha mental?

Hay una gran cantidad de experiencias sensoriales en la ducha que normalmente no notamos. Podemos recordar prestar atención a estas experiencias, tales como:

El sonido del agua
La sensación del agua en nuestros cuerpos
El calor y la humedad del aire
El olor del jabón y champú
La sensación de los pies en el fondo de la bañera

Cuando experimentamos plenamente nuestro tiempo en la ducha, es probable que descubramos que es una muy buena experiencia. Con sólo prestar atención a lo que está pasando, nos liberamos de las tendencias problemáticas de la mente, al igual que preocuparnos por el futuro o rumiar sobre el pasado.

Llevar nuestra plena conciencia al momento presente puede romper el hábito de tratar de hacer algo más que simplemente estar donde estamos. Mientras que estamos duchándonos, nuestro único propósito es estar en la ducha.

Tal vez la ducha no presente ese inconveniente para ti; quizá sucede mientras estás cortando verduras, conduciendo al trabajo, o haciendo ejercicio. Donde quiera que suceda, sin embargo, podemos notar cuando nuestras mentes van a lugares inútiles, y sutilmente podemos traerlas de vuelta a dónde estamos realmente.

Fuente: Psychology Today